lunes, 24 de noviembre de 2014

N° 302 - LA NULIDAD EN LA QUE SE ZURRAN LOS CANDIDATOS

UNA PRESIDENCIA DE LA QUE SOLO IMPORTA EL PODER:





En los últimos días, diversas voces se han levantado para indicar que la próxima elección del Presidente del Partido, es nula de pleno derecho. Que al no adecuar, el estatuto a la Nueva Ley de Partidos Políticos, Ley 28094 y su modificatoria Ley 29490; la elección de las más altas autoridades del colectivo, esta viciada de nulidad. Una nulidad impulsada por Edmundo Del Águila Morote y por su portapliegos Alan Kessell, con la complacencia de incondicionales y figurettis como el Defensor del Afiliado que lo único que defiende es el statu quo partidario. 

En el contexto anterior, lo relevante del tema es que contradictoriamente a lo que se podría esperar, todos  los candidatos -que se entiende deben preocuparse por la institucionalidad, por el estado de derecho, la unidad, el futuro y la legalidad del partido-  han ignorado el tema, no han tenido el pudor de pronunciarse sobre el asunto y han dejado en claro que lo que únicamente les interesa es el poder; el cargo; las puertas que abre éste en el cubileteo de la política peruana de cara a la próxima elección nacional. 

Lo anterior, porque si a los Sres. Guevara, García y Mendoza, les interesara la presidencia desde la perspectiva institucional, del interés colectivo y el beneficio partidario, lo primero que tendría que preocuparles es la legitimidad del cargo.  El hecho que no se puede investir un mandato a partir de un acto nulo, de una elección ilegal y contraria a ley, que se suma a la serie de arbitrariedades e ilegalidades en las que ha incurrido los socios electorales de García Belaunde, que no son otros que los Del Águila y Alan Kessell.

En éste espacio, que trata de hacer docencia política, aunque para algunos simplemente se hace humor, creemos que es necesario dejar claramente establecido el marco jurídico de la nulidad del hecho, como requisito a la demanda de nulidad de acto jurídico que entendemos merece la elección y que vamos a interponer, considerando como tercero con legítimo interés al JNE. Porque no es justo el nivel de impunidad al que se esta llegando. 

Y lo concreto y lo real es que el Art. 25° de la Ley 29490 (modificatoria de la Ley de Partidos Políticos) establece con meridiana claridad que la elección de autoridades del partido, se realiza una vez cada cuatro años -plazo del que se ha excedido ilegalmente el partido-  de acuerdo a alguna de las tres (3) modalidades que se consignan en el Art. 24° del mismo cuerpo legal; esto es (1) Elecciones con voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los militantes y ciudadanos no afiliados. (2) Elecciones con voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los militantes. (3) Elecciones a través de los delegados  elegidos por los órganos partidarios conforme lo disponga el Estatuto.

El problema es que de acuerdo al propio texto expreso de la ley, el estatuto de ACCIÓN POPULAR debió ser modificado y adecuado a la Nueva Ley de Partidos Políticos. Lo anterior a tenor del Art. 27° de la Ley 29490,  que establece que la elección de autoridades del partido se realiza de conformidad con el Art. 24° del cuerpo expreso de la ley; que indica que los delegados que integran los respectivos órganos partidarios, deben haber sido elegidos para cada proceso electoral , por  voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los afilados. La articulación anotada, contiene un requisito que no se da en el actual Estatuto del partido, que establece una composición por estamentos para la elección del Presidente y Vice-Presidente del partido, cuyos miembros no han sido elegidos necesariamente para esta elección. Porque no hay una reglamentación que precise el mecanismo de elección para éste tipo de casos.

La caricaturización del proceso electoral, su falta de rigor jurídico, de legalidad, es algo que no puede permitirse, en un contexto en el cual, hay una crisis política muy grande. Una falta de liderazgo, de objetivos político partidarios, de presencia institucional relevante en el espectro político nacional. A lo que se suma, una ausencia de respaldo popular, de conexión con el ciudadano y de interés como actor político por parte de la opinión pública y los medios de comunicación. Al final, se impulsa una elección, sin debate de ideas y propuestas, sin base legal; únicamente acarreando o convenciendo a los miembros de un Congreso,  que no tiene capacidad ni legitimidad para elegir a quien -aunque el cargo le quede grande- quiere ser Presidente del partido.  De un partido "cuya cadáver sigue muriendo".  

  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

N° 301 - EL HAMBRE VS LA NECESIDAD

LOS CANDIDATOS DE LA ELECCIÓN:



En concordancia con la tarea magisterial que implica el liderazgo; el Estatuto de ACCIÓN POPULAR, establece que el Presidente del partido es el que diseña la línea política general del partido;  el encargado de concertar posiciones e ideas y el que orienta la acción partidaria. Pero si echamos una mirada a las gestiones anteriores, comenzando por el propio Valentín Paniagua, no ha habido una sola administración de  las que ejercieron la presidencia, que busque la conciliación de los liderazgos partidarios y de la raleada militancia. No ha habido una sola presidencia, que confronte ideas y propuestas; que se dedique a reorganizar el partido y a formar cuadros. Que encare la tarea de nacer de nuevo, de fijar en función de los presupuestos ideológicos y programáticos, la línea política del colectivo en la escena nacional, que nos convierta en protagonistas y no en teloneros o en parasitarios de la política.


En la próxima elección, son dos candidaturas; la de los Congresistas García Belaunde y la de Mesías Guevara, las que tienen mayor opción. Y lo anterior, porque el tercero en discordia, el Dr. Elías Mendoza no tiene mayores posibilidades, no solamente en razón de la edad, sino porque su presencia política y su liderazgo, no tiene peso, ni articulación, ni operadores que lo conecten con la militancia, le signifiquen votos y le den los laureles del triunfo. 

Nosotros hemos sido claros en señalar que no hay candidatos con la solera, el liderazgo y la visión de estadista necesarios para el ejercicio del cargo. Que la presidencia debería quedar supeditada para aquel militante que ejerza o haya ejercido la Presidencia de la República y no para un puñado de ambiciones, que ven en el puesto, un título para su hoja vida, una membresía para el orgullo de los familiares o un cheque en blanco para seguir lucrando en éste rentable negocio de la política, en el que se ha convertido la militancia en ACCIÓN POPULAR, al negociar como cabeza la próxima alianza electoral que nos permita seguir sobreviviendo. 

A pesar de haber quedado demostrado que los congresistas no tiene el tiempo ni la disposición para dedicarse a la ardua tarea partidaria, los candidatos favoritos, son congresistas y no han tenido ni siquiera el pudor, de presentar o de hacer pública una propuesta programática sobre el futuro que pretenden construir. Tal vez éste sea un acto de honestidad política, porque no tiene la menor intención de modificar el statu quo partidario. Porque en un partido donde el pensamiento y el conocimiento no interesan, donde la mediocridad y el oportunismo abundan; lo que más se necesita son los chifitas de reglamento, las comilonas; la prebenda, el ofrecimiento del cargo partidario, la demagogia y el sacrificado trabajo de las prestigiosas geishas institucionales, que comprometen el voto.

En el contexto anterior, resulta sintomático que en las Vice Presidencias en pugna, estén dos viejos líderes, que en la política nacional no representan nada y que para la política internan expresan la gerontocracia decadente del partido ante la poca ambición y carácter de los cincuentones que deberían hoy tener las riendas del colectivo. La Sra. Bertha Arroyo de Alva, que como Defensora del Afiliado fue una figura decorativa y que pidió que no le enviaran a su despacho correos electrónicos sino cartas  -un hecho que la pinta de cuerpo entero- antes que reemplazar a Guevara en la conducción del partido va a ser su operadora política, la que simplemente cumpla con los mandados. En el caso de Diaz Orihuela, el figurettismo de Vitocho, no admite competencias -menos aun en épocas electorales- y lo más probable, es que esta dupla presente fisuras en el breve plazo de asumir el cargo, porque Diaz Orihuela, sabe que una cosa es con guitarra y otra con cajón. Que una cosa es hacerle la patería a Alva Orlandini y otra cosa es ser Vice Presidente del partido. Y Vitocho como Presidente, lo único que va a permitir como propuesta política, es el que el partido es él.

Lo más dramático de la elección es que ninguno de los dos candidatos tiene una propuesta de partido, una visión articulada de país. Mientras el Ing. Guevara, se corta las venas por Belaunde y por Paniagua y repite con un discurso -lleno de lugares comunes- los mismos postulados de hace cincuenta años. Por oposición, Vitocho es el político pragmático, que ante la mediocridad de sus pares, administra su prestigio, sabiendo pararse con soltura en el caricaturesco escenario de la política criolla; en el que también, lamentablemente ha hecho de payaso y de bufón. Quienes se aglutinan alrededor de ambas candidaturas, lo hacen en función de sus intereses personales o de grupo, pero no en función de ideas.  Ese es el caso de los Del Aguila y de Kessell, que ante un García como Presidente, ausente en las preocupaciones internas, apuntan a seguir controlando el partido. 

El problema de los aguiluchos y del pobre Kessell, es su dilema hamletiano futuro. Obligados por las circunstancias a hacer ingresar a Raúl Diez Canseco después de traicionarlo, es difícil saber en un escenario electoral interno, por cual de sus patrones se van a inclinar finalmente de cara al 2016. Si por un Vitocho Presidente o por un Diez Canseco (que regresa para ser protagonista y no segundón)  que tiene una cancha más grande para mover políticamente sus fichas.

La crisis, la corrupción interna, los negocios y los negociados de la campaña anterior, el presente y el futuro del partido, son temas que han sido ignorados por los dos candidatos. La militancia, las bases no ha merecido su atención. Ellos -los futuros Presidentes- dicen no leer los foros, ni tienen necesidad de utilizar el internet; basta echar mano de los operadores conocidos para comprometer el apoyo; de reunirse con los que votan a la hora de elegir Presidente; de pagar el pasaje de los provincianos; de invitar el chifita de reglamento y del discursode orden  con los lugares comunes de siempre. Como hay que elegir, como uno de los dos va a ser Presidente, como nada va a cambiar, votamos por el hambre o la necesidad. Y hay gente que se entusiasma por un nuevo enterrador del partido. 



viernes, 7 de noviembre de 2014

N° 300 - NOVIEMBRE 30 DEL 2014

LA ELECCIÓN DEL "LIQUIDADOR" DEL PARTIDO:


Aunque se anuncie como la elección del presidente de ACCIÓN POPULAR; la mera verdad es que el próximo 30 de Noviembre, lo que se va a elegir es al nuevo liquidador del partido, al nuevo síndico de quiebras que avance en el proceso de disolución. Y lo anterior es tan cierto, como que el elegido -cualquiera que sea dentro de los que se están voceando- no va a ser un personaje que sume, no va a ser un elemento de unidad, un factor de aglutinación de ideas y de propuestas para salir de la crisis y tener presencia política. Porque no tenemos un liderazgo con sentido del valor de lo colectivo para satisfacer equilibradamente, el legítimo interés personal que tiene la política. Porque no tenemos un líder con visión de estado, con carisma, que es esa capacidad de volver "activa" a una masa, de encandilarla, de enamorarla, de hacer que las masas lo sigan y voten aluvionalmente por él. No tenemos un líder que haya mostrado voluntad política, de propiciar un cambio en las estructuras partidarias, que construya la plataforma política que proyecte el legado de Belaunde en el Siglo XXI. Porque no tenemos un líder con la suficiente fuerza  y respeto entre sus pares de los extramuros de Paseo Colón, para darle valor agregado a un partido devaluado; a un partido que solo sirve para hacerla de comparsa en el juego de caretas de la política criolla.

Lo que tenemos hoy en ACCIÓN POPULAR, son políticos comunes y corrientes, militantes para quienes su principal objetivo es el Congrezoo de la República o la reelección. Lo que tenemos, son maestros de la argolla; políticos desangelados, sin sabor, sin capacidad oratoria y con un mal manejo del lenguaje. Personajes duchos en el arte del embuste; en el del engaño, de la intriga política y el cubileteo. Dirigentes que a lo largo de su dilatada ejecutoria, se han mostrado siempre conservadores en extremo, sin ideas que trasciendan, sin capacidad  de formar grupo o cuadros con las personas más capaces y talentosas dentro y fuera del partido; porque  entre la tropas de élite que eligen  para secundarlos en el abordaje, están siempre los mediocres, los incondicionales, los bobos y los oportunistas frente a los que ellos se sienten inmensamente superiores.

En un partido donde la gente se conoce de memoria, porque se rotan en los cargos permanentemente y se ven las caras siempre; no hay por lógica elemental, posibilidad de que de más de lo mismo salga algo diferente. Sobre todo porque lo que marca la elección es la ambición, el interés personal, la seducción por el cargo, la pasividad de lo poco o casi nada que queda de militancia, para seguir usando hasta donde se pueda el membrete partidario; en el entendido de que "El que parte y reparte se lleva la mejor parte"
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Lo que se va a elegir el 30 de Noviembre es simple y llanamente un factor más de división. Lo que se va a elegir el 30 de Noviembre es el personaje que pueda negociar desde su mejor perspectiva la posibilidad de seguir manteniendo el registro. El que pueda lograr para si y para otros la mayor cantidad de curules en la alianza que nos cobije en las elecciones del 2016. El que levante el Sagrario donde se guardan las cenizas de Belaunde y Paniagua, para que los incautos sigan creyendo que somos un partido político y voten por nosotros.  Lo que diga el estatuto sobre las funciones del presidente del partido no importa. Hace tiempo es letra muerta.