viernes, 9 de enero de 2015

N° 304 - EL INSTITUTO BELAUNDE

¿CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS POLÍTICO?:



En éstas páginas, que resultan incómodas, caricaturescas,  negativas y hasta ofensivas, para la inteligencia y la forma de hacer política, de un buen número de militantes, de un partido que como ACCIÓN POPULAR;  se dice caracterizar por "la inteligencia en acción". Un partido que no solo habla con orgullo de Belaunde y de Paniagua; sino que se ufana de un pasado glorioso, de tener los mejores cuadros, el mejor Plan de Gobierno de la elección general del 2011; el mejor candidato para Lima en los pasados comicios municipales. Un partido que grita orgulloso el ser "la reserva moral del Perú" , de la misma manera que Claudio Pizarro debe estar orgulloso de ser suplente en el Bayer de Munich.

Un partido donde dicen sus militantes que no hay corruptos, ni putas, ni chimbombos, porque están en el closet o no están inscritos. Un partido que como el cristianismo, tiene su propio Mesías. Que como el fundamentalismo que azota el mundo, tiene hoy un Sumo Sacerdote. Un Ayathola, un heredero y discípulo de Belaunde y de Paniagua, un maestro y guía de los pocos jóvenes que hay en Paseo Colón. Congresista de la República,  elegido Presidente del partido y cuyo profético mensaje de bienestar, de progreso y de cambio para el partido y para el país -que solo entiende el 1% del electorado- se sustenta en el axioma que representa "Un militante un Voto" para elegir al candidato a la Presidencia o sea probablemente a quien a él le convenga sea el candidato para ir en alianza, despues de la ñanga del candidato propio.

En ese contexto; en el que hacer política es gesto y pose; frase hecha; retorica efectista y alambicada; oferta demagogica, pisco y butifarra. En ese escenario, donde no se aceptan las críticas, donde "construir partido" es esconder la basura debajo de la alfombra. Donde lo que cuenta es "trabajar por el partido", parecer y no ser. Existe en ACCIÓN POPULAR, como no podía ser de otra manera, un "Centro de Investigación y Análisis Político" , que lleva el nombre de Fernando Belaunde y que al parecer, antes que un centro de investigación y análisis político, es realmente un "Instituto de Fotografía y de Relaciones Sociales". Y lo anterior, porque no tiene investigación y análisis políticos conocidos, estudios de política publicados, eventos académicos organizados. No tiene ni página en internet.

Lo único que hay del emblemático instituto que da soporte académico, analítico e investigativo al partido ACCIÓN POPULAR, es una página en FACEBOOK -con 405 importantes "ME GUSTA"- donde sus directivos posan orgullosamente con el Ex Presidente de Colombia, Andrés Pastrana, donde el actual Presidente posa con el Alcalde de Quito, Mauricio Rodas, para deleite de sus amigos y familiares, en medio de una cuña que habla de intercambio de experiencias entre Lima y Quito, sin darse cuenta que las elecciones municipales fueron el año pasado.

Es indudable que para los actuales directivos del instituto, una foto vale más que mil palabras. Que no cualquier mortal puede fotografiarse con personalidades políticas latinoamericanas y eso es también hacer política de alto nivel. Ser un político importante, protagonista, un líder en un país de antología, implica marketearse, ser candidato a algo, dirigente aunque sea distrital. Tal vez sea una ofensa, un insulto y una herejía al fundamentalismo ideológico y político acciopopulista, hablar en estos términos del alto nivel académico del partido. Asumiendo la posibilidad del error, lo más probable es que en un año pre electoral, a fin de que los apristas y fujimoristas no se copien las propuestas del 2016, estas hayan sido estrategicamente borradas de los foros partidarios. Si Mesías ha dicho que bajo su mandato ACCIÓN POPULAR va a volver a ser el partido aluvional de los tiempos de Belaunde habrá  simplemente que creerle...... Y pedir perdón por la blasfemia.

  

lunes, 1 de diciembre de 2014

N° 303 - PAGO POR VER....

¿CON LA ELECCIÓN DE MESÍAS SOMOS "MAS"?:



Mesías Guevara Amasifuen, gano la Presidencia de ACCIÓN POPULAR. Un premio a su constancia por lograr los objetivos políticos que se propone, por perseverar en la interna, con los iconos ideológicos de un belaundismo, que en los extramuros de Paseo Colón son parte de la historia. Por su recorrido por las bases, en un contexto en el que, el tiempo dirá si ese peregrinaje fue en beneficio propio o en beneficio del partido. 

Su elección tiene varias lecturas, pero la primera es que ella no implica una renovación de cuadros dirigenciales, ni una reforma estructural del andamiaje institucional y político del partido. Y lo anterior, porque en principio, dudamos que el Mesías político, que el Guevara congresista, en la búsqueda de su reelección congresal o de la candidatura a la Presidencia de la República, institucionalice el partido o lo abra a figuras que política o intelectualmente, lo puedan opacar o le quiten el protagonismo que el cargo le da a sus comprensibles pretensiones políticas.


Dos veces Secretario General Nacional en gestiones sin mayor brillo;  la victoria de Mesías Guevara, es el triunfo de  un sector de la cúpula sobre otro. Sobre la facción más "aristocrática", más pudiente, más identificada con la sangre del fundador; la que se alió con el poder de turno, para ganar la Presidencia, el podio que garantiza tener una posición determinante de cara a la elección del 2016. Y en esa dirección "los cuatro fantásticos" terminan siendo los grandes derrotados.

Que el cargo importa desde una  perspectiva personal y no institucional, quedo claro desde el momento en el que ninguno de los candidatos, objeto la ilegal convocatoria  de la elección. En un partido el que supuestamente el cargo obliga a hacer docencia política, a construir institucionalidad, los candidatos no solo se quedaron callados,  no objetaron el vicio de nulidad existente, la no adecuación de los estatutos a la Ley de Partidos Políticos. Guevara y Vitocho García Belaunde, fueron totalmente indiferentes a la posibilidad de un serio, democrático y formal debate de ideas y propuestas en torno al partido, su realidad, su futuro y el momento actual. Un debate que reavive la actividad partidaria, que muestre el valor de su liderazgo. Como lo importante era simplemente ganar, solo deberían escuchar los los miembros del Congreso que votaban y por eso se les trato de comprometer con el estómago, con el Chifa de reglamento. 

Sin mayores cuadros, sin  políticos con trayectoria y talento en los extramuros del partido, como parte de su Estado Mayor, Guevara como Presidente electo de ACCIÓN POPULAR comienza a mostrar que su gestión va a estar marcada por su agenda política.  El "Mesías Prometido", "con la humildad que lo  caracteriza", declara tras su victoria, que no fue por gusto su padre le puso "Mesías" para que cumpliendo ese destino que Dios le ha dispuesto, haga algo por el partido. 

El líder, maestro y guía; en el que los militantes poco informados -esos que creen que la política es "unidad y trabajo"- depositan sus ilusiones; declara que con su presidencia ACCION POPULAR  va a ser el aluvional partido de los tiempos de Belaunde. Que va a llevar adelante una reforma institucional, para que por un militante un voto, se elija al candidato a la presidencia (que puede ser él). Como si eso fuera lo único que necesita el partido, como si no habiendo tanto por cambiar en los predios de Paseo Colón, en lugar de graficar toda la reforma política del partido;  sea contradictoriamente tan breve y preciso en señalar acciones que finalmente solo lo benefician a él. En psicología política nada es gratuito.

Por otro lado, ante la presencia de sus paisanos cajamarquinos en Lima, Mesías Guevara, Presidente de ACCIÓN POPULAR, pide que "se respete la elección de Gregorio Santos". Y aquí hay que ser muy claro. Guevara es Congresista, para él la ley -su respeto, su irrestricto cumplimiento- debe marcar su conducta política. En ese marco político-jurídico, en el caso del Presidente Regional de Cajamarca, nadie ha desconocido o violentado su triunfo en las urnas; lo que no puede hacer Gregorio Santos -procesado por diversos delitos- es asumir el cargo, porque no puede ser liberado por el hecho de ganar los comicios. La elección de un cargo público, no puede ser patente de corzo para desconocer y desacatar la ley, para obtener impunidad. Eso lo tiene que saber, eso lo tiene que conocer un Congresista de la República. Y sobre todo el Presidente de un partido que suspuestamente es un partido honesto, democrático, respetuoso de la ley.

Por electoralismo, por demagogia, por oportunismo político ante sus eventuales electores que son mayoritariamente de izquierda. Guevara pide la libertad del líder cajamarquino, de manera encubierta. No interesa el partido, no interesa la institucionalidad democrática y el respeto a la ley, interesan los votos, el congraciarse con sus votantes cajamarquinos. El partido aluvional a la manera de Belaunde del que Guevara hablaba en su mensaje antes de la elección, parece comenzar a gestarse tras ella. En  ACCIÓN POPULAR....ya somos "MAS".  Para comenzar a ver milagros o la crucifixión del partido, tiempo al tiempo .


lunes, 24 de noviembre de 2014

N° 302 - LA NULIDAD EN LA QUE SE ZURRAN LOS CANDIDATOS

UNA PRESIDENCIA DE LA QUE SOLO IMPORTA EL PODER:





En los últimos días, diversas voces se han levantado para indicar que la próxima elección del Presidente del Partido, es nula de pleno derecho. Que al no adecuar, el estatuto a la Nueva Ley de Partidos Políticos, Ley 28094 y su modificatoria Ley 29490; la elección de las más altas autoridades del colectivo, esta viciada de nulidad. Una nulidad impulsada por Edmundo Del Águila Morote y por su portapliegos Alan Kessell, con la complacencia de incondicionales y figurettis como el Defensor del Afiliado que lo único que defiende es el statu quo partidario. 

En el contexto anterior, lo relevante del tema es que contradictoriamente a lo que se podría esperar, todos  los candidatos -que se entiende deben preocuparse por la institucionalidad, por el estado de derecho, la unidad, el futuro y la legalidad del partido-  han ignorado el tema, no han tenido el pudor de pronunciarse sobre el asunto y han dejado en claro que lo que únicamente les interesa es el poder; el cargo; las puertas que abre éste en el cubileteo de la política peruana de cara a la próxima elección nacional. 

Lo anterior, porque si a los Sres. Guevara, García y Mendoza, les interesara la presidencia desde la perspectiva institucional, del interés colectivo y el beneficio partidario, lo primero que tendría que preocuparles es la legitimidad del cargo.  El hecho que no se puede investir un mandato a partir de un acto nulo, de una elección ilegal y contraria a ley, que se suma a la serie de arbitrariedades e ilegalidades en las que ha incurrido los socios electorales de García Belaunde, que no son otros que los Del Águila y Alan Kessell.

En éste espacio, que trata de hacer docencia política, aunque para algunos simplemente se hace humor, creemos que es necesario dejar claramente establecido el marco jurídico de la nulidad del hecho, como requisito a la demanda de nulidad de acto jurídico que entendemos merece la elección y que vamos a interponer, considerando como tercero con legítimo interés al JNE. Porque no es justo el nivel de impunidad al que se esta llegando. 

Y lo concreto y lo real es que el Art. 25° de la Ley 29490 (modificatoria de la Ley de Partidos Políticos) establece con meridiana claridad que la elección de autoridades del partido, se realiza una vez cada cuatro años -plazo del que se ha excedido ilegalmente el partido-  de acuerdo a alguna de las tres (3) modalidades que se consignan en el Art. 24° del mismo cuerpo legal; esto es (1) Elecciones con voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los militantes y ciudadanos no afiliados. (2) Elecciones con voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los militantes. (3) Elecciones a través de los delegados  elegidos por los órganos partidarios conforme lo disponga el Estatuto.

El problema es que de acuerdo al propio texto expreso de la ley, el estatuto de ACCIÓN POPULAR debió ser modificado y adecuado a la Nueva Ley de Partidos Políticos. Lo anterior a tenor del Art. 27° de la Ley 29490,  que establece que la elección de autoridades del partido se realiza de conformidad con el Art. 24° del cuerpo expreso de la ley; que indica que los delegados que integran los respectivos órganos partidarios, deben haber sido elegidos para cada proceso electoral , por  voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de los afilados. La articulación anotada, contiene un requisito que no se da en el actual Estatuto del partido, que establece una composición por estamentos para la elección del Presidente y Vice-Presidente del partido, cuyos miembros no han sido elegidos necesariamente para esta elección. Porque no hay una reglamentación que precise el mecanismo de elección para éste tipo de casos.

La caricaturización del proceso electoral, su falta de rigor jurídico, de legalidad, es algo que no puede permitirse, en un contexto en el cual, hay una crisis política muy grande. Una falta de liderazgo, de objetivos político partidarios, de presencia institucional relevante en el espectro político nacional. A lo que se suma, una ausencia de respaldo popular, de conexión con el ciudadano y de interés como actor político por parte de la opinión pública y los medios de comunicación. Al final, se impulsa una elección, sin debate de ideas y propuestas, sin base legal; únicamente acarreando o convenciendo a los miembros de un Congreso,  que no tiene capacidad ni legitimidad para elegir a quien -aunque el cargo le quede grande- quiere ser Presidente del partido.  De un partido "cuya cadáver sigue muriendo".  

  

miércoles, 19 de noviembre de 2014

N° 301 - EL HAMBRE VS LA NECESIDAD

LOS CANDIDATOS DE LA ELECCIÓN:



En concordancia con la tarea magisterial que implica el liderazgo; el Estatuto de ACCIÓN POPULAR, establece que el Presidente del partido es el que diseña la línea política general del partido;  el encargado de concertar posiciones e ideas y el que orienta la acción partidaria. Pero si echamos una mirada a las gestiones anteriores, comenzando por el propio Valentín Paniagua, no ha habido una sola administración de  las que ejercieron la presidencia, que busque la conciliación de los liderazgos partidarios y de la raleada militancia. No ha habido una sola presidencia, que confronte ideas y propuestas; que se dedique a reorganizar el partido y a formar cuadros. Que encare la tarea de nacer de nuevo, de fijar en función de los presupuestos ideológicos y programáticos, la línea política del colectivo en la escena nacional, que nos convierta en protagonistas y no en teloneros o en parasitarios de la política.


En la próxima elección, son dos candidaturas; la de los Congresistas García Belaunde y la de Mesías Guevara, las que tienen mayor opción. Y lo anterior, porque el tercero en discordia, el Dr. Elías Mendoza no tiene mayores posibilidades, no solamente en razón de la edad, sino porque su presencia política y su liderazgo, no tiene peso, ni articulación, ni operadores que lo conecten con la militancia, le signifiquen votos y le den los laureles del triunfo. 

Nosotros hemos sido claros en señalar que no hay candidatos con la solera, el liderazgo y la visión de estadista necesarios para el ejercicio del cargo. Que la presidencia debería quedar supeditada para aquel militante que ejerza o haya ejercido la Presidencia de la República y no para un puñado de ambiciones, que ven en el puesto, un título para su hoja vida, una membresía para el orgullo de los familiares o un cheque en blanco para seguir lucrando en éste rentable negocio de la política, en el que se ha convertido la militancia en ACCIÓN POPULAR, al negociar como cabeza la próxima alianza electoral que nos permita seguir sobreviviendo. 

A pesar de haber quedado demostrado que los congresistas no tiene el tiempo ni la disposición para dedicarse a la ardua tarea partidaria, los candidatos favoritos, son congresistas y no han tenido ni siquiera el pudor, de presentar o de hacer pública una propuesta programática sobre el futuro que pretenden construir. Tal vez éste sea un acto de honestidad política, porque no tiene la menor intención de modificar el statu quo partidario. Porque en un partido donde el pensamiento y el conocimiento no interesan, donde la mediocridad y el oportunismo abundan; lo que más se necesita son los chifitas de reglamento, las comilonas; la prebenda, el ofrecimiento del cargo partidario, la demagogia y el sacrificado trabajo de las prestigiosas geishas institucionales, que comprometen el voto.

En el contexto anterior, resulta sintomático que en las Vice Presidencias en pugna, estén dos viejos líderes, que en la política nacional no representan nada y que para la política internan expresan la gerontocracia decadente del partido ante la poca ambición y carácter de los cincuentones que deberían hoy tener las riendas del colectivo. La Sra. Bertha Arroyo de Alva, que como Defensora del Afiliado fue una figura decorativa y que pidió que no le enviaran a su despacho correos electrónicos sino cartas  -un hecho que la pinta de cuerpo entero- antes que reemplazar a Guevara en la conducción del partido va a ser su operadora política, la que simplemente cumpla con los mandados. En el caso de Diaz Orihuela, el figurettismo de Vitocho, no admite competencias -menos aun en épocas electorales- y lo más probable, es que esta dupla presente fisuras en el breve plazo de asumir el cargo, porque Diaz Orihuela, sabe que una cosa es con guitarra y otra con cajón. Que una cosa es hacerle la patería a Alva Orlandini y otra cosa es ser Vice Presidente del partido. Y Vitocho como Presidente, lo único que va a permitir como propuesta política, es el que el partido es él.

Lo más dramático de la elección es que ninguno de los dos candidatos tiene una propuesta de partido, una visión articulada de país. Mientras el Ing. Guevara, se corta las venas por Belaunde y por Paniagua y repite con un discurso -lleno de lugares comunes- los mismos postulados de hace cincuenta años. Por oposición, Vitocho es el político pragmático, que ante la mediocridad de sus pares, administra su prestigio, sabiendo pararse con soltura en el caricaturesco escenario de la política criolla; en el que también, lamentablemente ha hecho de payaso y de bufón. Quienes se aglutinan alrededor de ambas candidaturas, lo hacen en función de sus intereses personales o de grupo, pero no en función de ideas.  Ese es el caso de los Del Aguila y de Kessell, que ante un García como Presidente, ausente en las preocupaciones internas, apuntan a seguir controlando el partido. 

El problema de los aguiluchos y del pobre Kessell, es su dilema hamletiano futuro. Obligados por las circunstancias a hacer ingresar a Raúl Diez Canseco después de traicionarlo, es difícil saber en un escenario electoral interno, por cual de sus patrones se van a inclinar finalmente de cara al 2016. Si por un Vitocho Presidente o por un Diez Canseco (que regresa para ser protagonista y no segundón)  que tiene una cancha más grande para mover políticamente sus fichas.

La crisis, la corrupción interna, los negocios y los negociados de la campaña anterior, el presente y el futuro del partido, son temas que han sido ignorados por los dos candidatos. La militancia, las bases no ha merecido su atención. Ellos -los futuros Presidentes- dicen no leer los foros, ni tienen necesidad de utilizar el internet; basta echar mano de los operadores conocidos para comprometer el apoyo; de reunirse con los que votan a la hora de elegir Presidente; de pagar el pasaje de los provincianos; de invitar el chifita de reglamento y del discursode orden  con los lugares comunes de siempre. Como hay que elegir, como uno de los dos va a ser Presidente, como nada va a cambiar, votamos por el hambre o la necesidad. Y hay gente que se entusiasma por un nuevo enterrador del partido. 



viernes, 7 de noviembre de 2014

N° 300 - NOVIEMBRE 30 DEL 2014

LA ELECCIÓN DEL "LIQUIDADOR" DEL PARTIDO:


Aunque se anuncie como la elección del presidente de ACCIÓN POPULAR; la mera verdad es que el próximo 30 de Noviembre, lo que se va a elegir es al nuevo liquidador del partido, al nuevo síndico de quiebras que avance en el proceso de disolución. Y lo anterior es tan cierto, como que el elegido -cualquiera que sea dentro de los que se están voceando- no va a ser un personaje que sume, no va a ser un elemento de unidad, un factor de aglutinación de ideas y de propuestas para salir de la crisis y tener presencia política. Porque no tenemos un liderazgo con sentido del valor de lo colectivo para satisfacer equilibradamente, el legítimo interés personal que tiene la política. Porque no tenemos un líder con visión de estado, con carisma, que es esa capacidad de volver "activa" a una masa, de encandilarla, de enamorarla, de hacer que las masas lo sigan y voten aluvionalmente por él. No tenemos un líder que haya mostrado voluntad política, de propiciar un cambio en las estructuras partidarias, que construya la plataforma política que proyecte el legado de Belaunde en el Siglo XXI. Porque no tenemos un líder con la suficiente fuerza  y respeto entre sus pares de los extramuros de Paseo Colón, para darle valor agregado a un partido devaluado; a un partido que solo sirve para hacerla de comparsa en el juego de caretas de la política criolla.

Lo que tenemos hoy en ACCIÓN POPULAR, son políticos comunes y corrientes, militantes para quienes su principal objetivo es el Congrezoo de la República o la reelección. Lo que tenemos, son maestros de la argolla; políticos desangelados, sin sabor, sin capacidad oratoria y con un mal manejo del lenguaje. Personajes duchos en el arte del embuste; en el del engaño, de la intriga política y el cubileteo. Dirigentes que a lo largo de su dilatada ejecutoria, se han mostrado siempre conservadores en extremo, sin ideas que trasciendan, sin capacidad  de formar grupo o cuadros con las personas más capaces y talentosas dentro y fuera del partido; porque  entre la tropas de élite que eligen  para secundarlos en el abordaje, están siempre los mediocres, los incondicionales, los bobos y los oportunistas frente a los que ellos se sienten inmensamente superiores.

En un partido donde la gente se conoce de memoria, porque se rotan en los cargos permanentemente y se ven las caras siempre; no hay por lógica elemental, posibilidad de que de más de lo mismo salga algo diferente. Sobre todo porque lo que marca la elección es la ambición, el interés personal, la seducción por el cargo, la pasividad de lo poco o casi nada que queda de militancia, para seguir usando hasta donde se pueda el membrete partidario; en el entendido de que "El que parte y reparte se lleva la mejor parte"
.
Lo que se va a elegir el 30 de Noviembre es simple y llanamente un factor más de división. Lo que se va a elegir el 30 de Noviembre es el personaje que pueda negociar desde su mejor perspectiva la posibilidad de seguir manteniendo el registro. El que pueda lograr para si y para otros la mayor cantidad de curules en la alianza que nos cobije en las elecciones del 2016. El que levante el Sagrario donde se guardan las cenizas de Belaunde y Paniagua, para que los incautos sigan creyendo que somos un partido político y voten por nosotros.  Lo que diga el estatuto sobre las funciones del presidente del partido no importa. Hace tiempo es letra muerta.


jueves, 30 de octubre de 2014

N° 299 - COCOCONCHUUUUUUUUUUUUUUUUDOS


LA FIESTA ELECTORAL DE LOS DEL ÁGUILA:


Después de las Elecciones Municipales y Regionales del 2014, la élite política de ACCIÓN POPULAR; la cúpula que detenta el poder, los líderes del partido; no tienen tiempo para la auto crítica, para analizar la realidad del partido y los resultados electorales. Para el debate alturado de ideas, para el intercambio de visiones y de posiciones sobre el colectivo y el programa. Para la democrática lucha por un poder que interprete y represente en función de las ideas aurorales de Belaunde un país con justicia social.

Todos los "líderes" sin excepción guardan silencio o muestra una simple "preocupación", que en términos reales viene a ser lo mismo. Unos se aprestan a tomar la presidencia que les asegura la tajada electoral del 2016. Y por eso llaman gigantes a los pigmeos políticos que abundan en el partido. Por eso, como en los tiempos del "pisco y la butifarra" , los otros invitan comilonas de "agradecimiento"; esas que compran conciencias y dignidades de mercancía. Es en esos convívios, donde los egos de los líderes se levantan, donde se sienten "seres superiores", porque los oportunistas y los convenidos -tocando la lira- les cantan odas a su "sacrificio electoral" del 1% en la pasada elección; mientras las cortesanas; las geishas y las candys políticas, inventan el "gran partido" que supuestamente somos o buscan en medio de las miserias del poder, la escalera que las conduzca a la candidatura congresal, al carguito que maquille su mediocridad y las haga importantes.

Lo concreto y lo real, es que este es lamentablemente el nivel de la política criolla, estos son los partidos de la hora presente. Más allá del cinismo histrionico, de la retorica efectista y de la demagogia, se trafica o se falsifican valores o principios democráticos en beneficio propio. Se corrompe la poca institucionalidad que existe. Se muestra sin empacho y sin vergüenza la larga cola de la pendejada en la política. No hay capacidad de renuncia, no hay contenidos, No hay voluntad política que genere consensos y que busque reinventar el partido y salir de la crisis, para hacer política con decencia y con sentido social.

Un partido se construye de arriba para abajo. Pero en los predios de Paseo Colón los únicos que hablan de cambio son los de abajo, los indignados, el militante que cree que es posible hacer política honestamente y sin caretas. Los "líderes partidarios", esos que tienen pies de barro, esos que sacan -cuando les conviene- a Belaundes y Paniaguas de utilería; los que repiten de paporreta preceptos ideológicos de hace cincuenta años, que hoy no están vigentes, pero que en auditorios de ignorantes y de complacientes sirven supuestamente por mil años más, guardan silencio. Como  guardan silencio los tibios, los timoratos, los que creen en el cálculo político como ejecutoria y que simplemente esperan ver como sopla el viento o por donde se cargan las tintas para inclinarse. Porque eso es finalmente también hacer política. 

En un partido que ha dejado de ser en la entraña y en la esencia el partido de Fernando Belaunde. En un partido que es una estafa al pueblo, porque no representan a nada ni a nadie. Porque  una élite o una cúpula y sus manchitas, ejercen arbitrariamente y a su antojo y conveniencia el poder; y solo buscan satisfacer sus intereses personales y engañar al pueblo. Se tiene por decoro que mostrar la lucha de los sectores que están en contra de esta mafias políticas. Se tiene que expresar que hay en la interna partidaria, capacidad de indignación y de denuncia, frente a vergonzosos  cantos de sirena; como estos de los Del Águila, donde festejan con globitos su pobre votación, donde los ayayeros aplauden sus perfomances políticas de 1%, porque son supuestamente "dignas de elogio" y de "admiración". Cantos de sirena que son aprestos para buscar mantenerse en el poder.

Más allá de ese su efímero poder; de ser los Sumo Sacerdotes de este belaundismo falso y con ribetes delictivos, hay que demostrarle a la cúpula partidaria, a la élite; a los "líderes" que tenemos. Que la política no es servilismo barato. Que la política no son simples frase de cliche. Que la política no es complacencia con el poder. Que ellos están lejos de esa membrete de "reserva moral del país" con el  que se etiquetan y se llenan la boca todos los días.




viernes, 24 de octubre de 2014

N° 298 - LOS GASTOS DE CAMPAÑA

UN ESPINOSO TEMA QUE MERECE ACLARARSE:
En un país donde uno de los grandes problemas es la corrupción, la política termina no siendo ajena a prácticas que significan un gran drama nacional. Si a ello se suma que no hay en el Perú institucionalidad, que no hay partidos políticos, que somos un país con una marcada tradición autoritaria, que hace que el concepto de ciudadanía -y por ende el de militancia- este relativizado por el uso y abuso del poder, queda claro que hay coyunturas como la de los procesos electorales; en los que  la lógica, el sentido común y la razón; nos llevan a presumir frente a hechos determinados, que ante la falta de institucionalidad y de fiscalización; siempre alguien termina beneficiándose o sacando provecho de su condición de líder, de posiciones dominantes o de ubicaciones en determinadas estructuras de poder.

En los últimos tiempos, los casos de Alejandro Toledo y de la pareja presidencial, denunciados por la prensa; judicializados en un caso -y a la espera del 2016 para conocer las "asesorías que sirvieron para maquillar aportes chavistas y de otros sectores- son ejemplos de como dineros de campaña terminan supuestamente en los bolsillos de los líderes y no sirven para financiar lo que deberían financiar; esto es las campañas de los procesos electorales. 

Y lo anterior es tan real, que el gran problema de los órganos electorales, es que como los políticos hacen las leyes -en temas como estos- los hacen a su medida y a su favor y no dan cuenta de los fondos de campaña o los dan a medias. Y no pasa nada. 

No pasa nada porque la ley hace que no pase nada, porque de lo que se trata es de las cúpulas política enquistadas en los partidos políticos -a los que le da la espalda el ciudadano común y corriente- van a seguir manejando (como en el fútbol) esta folklorica democracia, que por culpa de una mediocre clase dirigente, sigue sin un proyecto de país y una visión de futuro sostenida y sostenible.

En  en el caso de ACCIÓN POPULAR,  en la pasada campaña electoral, a mi me toco personalmente  -en vivo y en directo- conjuntamente con otras personas, conocer dos situaciones, que tenían que ver con financiamiento político electoral para la campaña, a dos (2) posibles candidatos del partido a la Alcaldía de San Miguel. En el primer caso, el mismísimo  Secretario General de Lima Metropolitana y Candidato a la Alcaldía de Lima, le pide al posible candidato, abrir una cuenta mancomunada de CINCUENTA MIL DÓLARES (US. 50,000.00) con uno de los hombres que estuvieron "apoyando", "colaborando" o fueron "cercanos" a la campaña. No digo "asesor" porque varios de los connotados militantes que estuvieron en esos menesteres, han dicho que no lo fueron y aunque todos en el partido los reconocen como tal, se han enojado con el membrete. 

En el otro caso, el hermano de la Secretaria Nacional de Juventudes, le ofrece a otro ciudadano el cargo y la candidatura y le piden la misma suma para financiar la campaña. Ambos personajes desistieron lógicamente de postular y creo que allí se materializa la candidatura a la Alcaldía de San Miguel de la Dra. Greta Minaya, patrocinada por el liderazgo, la identificación partidaria y el talento político de los hermanos Jauregui -Don Luis Jauregui fue su Primer Regidor-  para llenar el vació y cumplir con el objetivo de la dupla Del Águila-Kessell, de  "poner candidatos en todo el país". Si de algo estoy seguro, es que a la Dra. Minaya no se le saco ni un mango  para postular. Ella se considera una persona plenamente conocida a lo largo y ancho del Perú, América y balnearios y su campaña fue "ecológica": Sin papel, ni afiches, ni nada que contamine el medio ambiente. 

El financiamiento económico de campañas no es malo per se, es parte de la practica y de la necesidad del quehacer político. El asunto es que no se trate de "dinero sucio", que no sirva para que oportunistas, narcotraficantes o delincuentes de diverso pelaje, obtengan poder para impunidad o para sus actividades ilícitas. Que el dinero no se esconda o vaya a los bolsillos de determinadas personas para engrosar sus cuentas o su economía. Por eso es necesario dar razón escrupulosa del gasto. 

Independientemente de denuncias sobre cobros en diversas circunscripciones políticas. De candidaturas que terminan siendo incompatibles con la ideología y la ejecutoria política del partido; como las de Miro Ruiz, el ex Congresista "mata perro" de orientación izquierdista, que termina como candidato a la Presidencia Regional de Huancavelica.  Don Alan Kessell, el mesero político de los Del Águila, ofreció tras el destape del JNE, retirar candidatos con sentencias, prontuarios o que estaban ética y moralmente incapacitados para postular y no lo hizo. Tal vez porque las "candidaturas en todo el país", que propagandizaban la idea de un partido de masas, de un partido con presencia política en todo el país, tuvieron  precio, sirvieron para financiar la magra campaña del Candidato a la Alcaldía de Lima  y en esas circunstancias, es difícil desandar lo andado. 

En el contexto anterior, el Diario EL COMERCIO, del pasado 17 de Octubre, informa que el partido ACCIÓN POPULAR, tiene un ingreso reportado en la campaña para las elecciones regionales y Municipales pasadas, del orden  de los DOSCIENTOS SESENTAICINCO MIL SEISCIENTOS TREINTAIOCHO NUEVOS SOLES (S/. 265,638.00). Que los  gastos de Campaña reportados para las Elecciones Regionales y Municipales son del orden de los NOVENTAISIETE MIL TRESCIENTOS DIECINUEVE NUEVOS SOLES (S/. 97,319.00) y que se tiene una valorización  de Gastos en Publicidad; que según la OFICINA NACIONAL DE PROCESOS ELECTORALES (ONPE) es del orden de los DOS MILLONES NOVENTAITRES MIL SEISCIENTOS OCHENATICUATRO NUEVOS SOLES  (S/. 2´093,684.00)  que se explican por la gran cantidad de paneles en todo Lima y que pueden tal vez justificarse, por la presencia en la lista de personajes de última hora con financiamiento propio.  El problema es que según la nota del Diario EL COMERCIO,  no se ha sustentado un solo sol de gasto en publicidad en comprobantes de pago.

Si a eso se suma que tras la campaña, el Secretario General de Lima de ACCIÓN POPULAR y candidato del partido a la alcaldía de Lima  Sr. Edmundo Del Aguila Herrera -cuyo padre es Presidente del Partido- aparece con coche nuevo; como aparecen también miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que estuvieron "asesorando" o "supervisando" la campaña en todo el Perú y que según diversas fuentes, no tienen trabajo conocido. Por lógica elemental, a la luz del malestar del militante, de diversos hechos que han generado mortificación y frustración en la militancia; un simple ejercicio de lógica y de razón, hace que se tejan conjeturas; que la gente hable. Nadie duda que enseñar a hacer tragos y sanwichs es un negocio educativo rentable. Que la "asesoría política" puede ser un "cachuelo" en épocas electorales. Pero en política, lamentablemente por la corrupción en la que estamos inmersos y la grave crisis moral en la que vivimos, hay conductas, hechos, actitudes e indiferencias que resultan ofensivas y poco criteriosas a tenor de los hechos expuestos.

Si durante la campaña y fuera de ella, se dice que ACCIÓN POPULAR es "La Reserva moral del Perú" . Si el discurso político del candidato a la alcaldía, giro alrededor de que se sigue la ejecutoria política de Fernando Belaunde; de que somos el partido de "La honestidad Comprobada". Quienes somos simples militantes de ACCIÓN POPULAR, quienes creemos que la política tiene que adecentarse, tiene que tener contenido y no ser retorica efectista, frases hechas, gesto y pose. Pensamos que estas cosas merecen explicarse y aclararse, no solo en ACCIÓN POPULAR, sino en todos los demás colectivos donde se han manejado fondos más importantes que los nuestros en campaña.

El partido vive una crisis terminal profunda, el país vive un grave crisis de los partidos políticos. Una crisis que no puede callarse ni esconderse debajo de la alfombra, por la falta de institucionalidad y de liderazgo. Una crisis en la  que lo que esta en juego, es el Perú y por ello hay la obligación de levantar dudas y ser transparentes.  Al final la democracia implica el derecho a solicitar rendición de cuentas y a fiscalizar, frente a los posibles usos y abusos del poder. En esa dirección, el partido, los viejos líderes  o los que desde el escaño parlamentario y el interior del partido, tienen una determinada cuota de poder, no pueden mirar a otro lado. Se tiene que rendir cuentas. 

Si se tiene que nombrar alguna Comisión hay que nombrarla. Si se tiene que aclarar lo que se tenga que aclarar hay que hacerlo. Y aquí hablo de una fiscalización real, de un compromiso de parte de la élite partidaria; no de la participación de los portapliegos, de las geishas, los franeleros o del figuretti incapaz que funge como "Defensor del Afiliado" , que no ejerce su cargo; que se abstiene de votar en decisiones que tiene que ver con la institucionalidad del partido y al que lo único que parece interesarle, es sentarse en la mesa de honor en las actividades partidarias para sentirse importante.  

Si los magros resultados electorales ya son bastante para una crisis. Las sombras de practicas que han generado división, repulsa y confrontación al interior del partido, por hechos que implican una percepción o una obligada calificación -gracias a un simple ejercicio de lógica y razón- no pueden ignorarse. La pirotecnia verbal en éstas cosas no sirve.