sábado, 14 de mayo de 2016

N° 328 - LOS "JÓVENES" DE AP Y LA "REVOLUCION" BARNECHEISTA

CUANDO LOS DINOSAURIOS AMAN DEMASIADO:





En los últimos tiempos los escribidores de los plumiferos -que sirven tanto a los de alto vuelo como a de los poca monta- los vocingleros, los operadores políticos y las geishas -las institucionales y las del arrabal- han estado muy activos  escribiendo sobre el "recambio generacional", sobre la necesidad de nuevas elecciones y  sobre Belaunde y "la revolución barnecheista". 

Más allá de la retorica, del infamado y supuesto "amor al partido" y de la figura de un Belaunde; que hoy es una simple imagen de utileria para impulsar proyectos personales de diverso tipo. Porque no hay partido, ni institucionalidad, ni voluntad política de conciliar intereses, posiciones políticas y un proyecto de partido que genere una visión de país a pesar de la supuesta "gran perfomance electoral". Lo que existe es simple y pura ambición de poder. Una gran ambición de poder para tan poco partido, pero que es comprensible por la magnitud del "negocio de la política" y los dineros que genera ese cubileteo de una casta de privilegiados que termina "gobernando" el país.

En un partido huérfano de calor popular, de gente cultivada, de políticos con cultura política, coherencia, buen hablar y ritmo político -algo de lo que adolece la fauna política peruana- Barnechea marco la diferencia y tras la salida de Acuña y de Guzmán, pudo colarse entre los cuatro primeros y obtuvo algo más que el histórico 5% del partido en pasados comicios -excepción del 1% de Edmundito Del Águila, que obtuvo la curul que le de notoriedad y que lo saque de su "técnica" quiebra económica como empresario de la educación- que es dimensionado y resaltado por quienes necesitan un líder mediático ; el espolón de proa para recuperar el poder partidario controlado por Mesías Guevara, que sin ser un gran líder, un político que marque la diferencia, pretendió equivocadamente, ser "el gran líder",el heredero, el alumno aplicado y el Sumo Sacerdote y definidor, de un acciopopulismo, repetitivo y anclado en el pasado. Hasta que le trajeron un político menos tuerto que él.

Barnechea perdió, pero en la interna le dieron los laureles de la victoria y el bastón de mando. Perdió por sus errores políticos, por no tener programa, ni equipo técnico; y no vamos a abundar en ello porque ya hemos escrito lo suficiente sobre el tema. Lo relevante es que esa elevación de Barnechea a los altares del acciopopulismo, no tiene fondo, no busca construir partido, consolidar una visión de país, busca presencia política, manejo de masas, efectismo  político. Y hoy lo que se esta gestando antes que partido, es clientelismo político, un culto a la personalidad de Barnechea a la manera aprista y bajo el parte-aguas de  los jóvenes que han llegado al partido, de la renovación de cargos partidarios y de la "revolución" que va a materializar el gobierno de Barnechea. Todo por bajarse de la Presidencia del partido al autodenominado "heredero político" del Che Guevara, cuyo mandato por institucionalidad tiene que respetarse. 

El asunto es que los jóvenes que han llegado al partido, son más  cantidad que calidad. Los que se han mostrado en los foros, han dado muestras de sectarismo, de intolerancia, de no tener talento político, criterio, ni capacidad auto critica frente a un liderazgo que busca convertirse en caudillesco. Y por más que los escribidores los usen como elemento de cambio en sus panfletos políticos, lo real es que, si partimos de que la juventud, es un concepto cultural que tiene un origen histórico y que no necesariamente tiene que ver con la edad sino con la actitud. Lo concreto y lo real es que a diferencia de  los jóvenes de 1956, estos jóvenes del Siglo XXI no han hecho sentir su presencia en el ámbito político, en la esfera de la cultura política del partido.

Frente a la crisis política de la cúpula partidaria, no han zanjado posición institucional ni independiente como estamento, no han buscado soluciones, menos aun reconocido conflictos y contradicciones para abrir el espacio natural frente a las carencias estructurales del colectivo. De defender, seguir y obedecer al barnecheismo imperante y a sus operadores políticos no han salido. En un partido de castas y aristocracia huachafa, hoy se sigue jugando con "apellidos históricos" para hacer clientelismo, para mover a la gente, a los jóvenes hacia objetivos determinados de interés de grupo. El natural proceso de radicalización de los jóvenes no existe. Y no existe porque no hay cultura política, formación ni capacidad dialéctica para entender lo que esta sucediendo realmente en los predios de Paseo Colón.

Los dinosaurios dicen mostrar su preocupación por el partido al dejarlo en las manos en las que se encuentra. El problema es que las piezas de recambio son más de lo mismo. Se habla de renuncias, de nuevas elecciones, de dignidad. Se sigue peleando en los predios del JNE en función de  leguleyadas y caballazos. Y los caballos delante de la carreta o sea la propuesta de cambio no existe.

Cuando los dinosaurios amaban demasiado solía moverse la tierra. Hoy estos dinosaurios que dicen amar a Belaunde, a su legado y a su partido, solo mueven unos jóvenes despistados, que creen que han encontrado el líder mesiánico que andan buscando en un país, donde los grandes lideres se extinguieron hace tiempo y donde las revoluciones son de papel.

domingo, 17 de abril de 2016

N° 327 - BARNECHEA "PRESIDENTE"

CUANDO LO ÚNICO QUE IMPORTA ES EL PODER.....



El Perú es un país con una precaria  institucionalidad. Un país sin ciudadanos, sin partidos y sin cultura cívico-política en sus gentes. Un país sin identidad ni concepto de nación. Y en los predios de Paseo Colón, que es un partido que no solo no tiene historiadores como decía Paniagua, sino que no tiene líderes de solera, cuadros técnico-políticos, institucionalidad, ni visión de país. Porque en medio de su persistente crisis interna, ha pasado de repetir las viejas concepciones de "El Perú como Doctrina" a comprarse el libreto de Barnechea de "El Estado de Bienestar", que los saca del centro que siempre dijeron ser, para pasar a recitar el credo socialdemócrata y colocarse a la izquierda del espectro político peruano.

En ese escenario, se critica que el pueblo peruano haya votado masivamente por Keiko Fujimori, pero no se cuestiona ni se analiza, que el cuarto lugar de la votación en las pasadas elecciones, ha sido por la salida de Guzmán y de Acuña; y que así como la gente vota por la hija del dictador, es entendible, que en un país sin cultura política, se vote por un hombre que por más articulado, bien habladito, culto e inteligente que sea; tiene una propuesta gaseosa, demagogica, populista y electorera, que no tiene ni partido ni cuadros técnicos detrás y que dice que en cinco años, va a convertir el país en un Edén; sin dinero de por medio, sin mayoría parlamentaria y sin reforma del Estado. En ese escenario, la crisis moral y ética; la falta de principios y valores; la ausencia de racionalidad, de cultura política, de educación y de gente pensante; explican tanto el voto de Keiko Fujimori como de Barnechea.

Pero como ACCIÓN POPULAR es un partido al que solo le interesa el poder. Como a su gente le importa un comino la institucionalidad y la construcción de partido, porque todo es parecer y no ser, gesto y pose, hueveo y retórica fina usando las figuras de Belaunde y Paniagua, nada de esto importa. Al entregarles Barnechea, las migajas del calor popular que tenían ausente de su mesa, los oportunistas, las geishas, los mercantilistas y los ingenuos de siempre, lo elevan a los altares del acciopopulismo histórico; ya lo ven Presidente el 2021 y exigen romper la frágil institucionalidad partidaria, para nombrarlo "nuevo líder", "Presidente del partido" y darle asiento entre los dueños de Paseo Colón; no sin antes desembarcar a Mesías Guevara, que una vez más ha mostrado su falta de criterio político y de liderazgo para manejar situaciones adversas.

En un país donde cualquiera puede ser Presidente, una buena perfomance en una coyuntura electoral determinada, tiene que ser tratada en su verdadera dimensión y capitalizar lo obtenido, construyendo institucionalidad, propuestas y programas; generando contrapesos a los liderazgos de un partido de agachados, que termina entregando sus vírgenes -para que las desflore- a un hombre que más allá de una buena votación y posicionamiento político, no ha ganado mucho. A un político al que queda en claro, no le interesa la institucionalidad, ni el partido, ni el "Pensamiento Belaunde" porque ACCIÓN POPULAR solo ha sido solo su plataforma electoral.

En cinco años en política puede pasar cualquier cosa. En un país sin lideres y con liderazgos cuestionados; el fujimorismo ha demostrado que la organización sustituye al partido, que la cohesión y la disciplina forman cuadros. Al organizar un evento para rendir culto a la personalidad, para satisfacer la voluntad y la vanidad personal y para "afiliar" militantes, Barnechea muestra sus principales inquietudes, demuestra que su discurso esta anclado en el pasado siglo -no solo en cuanto a sus propuestas sino a sus estrategias de politica- y  comienza a usar ese lenguaje por debajo de la mesa, tan propio de los políticos para buscar el poder. Alguien por allí preguntaba si se ha ganado algo......yo diría que si. Que se ha pasado de un "mesianismo" de poca cintura política, a un "mesianismo" más articulado, refinado y culto, pero mesianismo al fin, en un momento en el que ya no hay salvadores ni cristos y menos en política. 

El problema es que ambos -Guevara y Barnechea- encarnan los "falsos profetas" que hay en ACCIÓN POPULAR; la grosera utilización de la figura de Fernando Belaunde para intereses personales o de grupo. Un partido que es gesto y pose, imágenes de lo que no es es. El hueveo y demagogia lumpenezca y mediocre. Esta no es finalmente una "monarquía, un régimen aristocrático" donde los padres imponen a los hijos al mejor estilo fujimorista, aunque Del Águila Morote se haya salido con la suya. Esto que hay en Paseo Colón "dicen que es" un partido político, que se aferra al hecho que hizo sus elecciones, con "un militante un voto", para decir que es "democrático".



domingo, 10 de abril de 2016

N° 326 - EL FINAL DE UN SUEÑO

PORQUE PERDIÓ BARNECHEA:




Creo que nadie puede negar la excelente perfomance electoral de Alfredo Barnechea, al darle protagonismo, programa y olor de multitud a un partido en crisis, sin liderazgos significativos y marcado por la mediocridad. Un partido que estaba alejado del calor popular, del olor y del sabor de la multitud. Y digo a priori, "perfomance electoral", porque su candidatura busco solo ganar la elección. Lo cuantitativo y no lo cualitativo de la política, para que parezca que la forma es el fondo. 

Barnechea proyecto una candidatura con visión de Estado; pero se perdió en la demagogia y el electoralismo, que simplemente busca los números que llevan al poder. Barnechea busco ganar una elección, creyendo que con solo su capacidad personal  podía llegar a Palacio de Gobierno, en un país de liderazgos desteñidos; de políticos poco articulados e ignorantones y de ciudadanos sin cultura. Lo anterior ante el espejismo y el efectismo de una lectura supuestamente correcta del espectro político. 

Barnechea pierde por venderse como intelectual y actuar como político; como el mas tradicional de los políticos, con una propuesta que puede sonar bien, que puede parecer muy articulada  y "coherente", pero que era vender a las mayorías nacionales y a un partido sin ideas ni propuestas, el sueño personal de llegar al poder, en medio de ese mesianismo que tanto daño le hace al país. 

Barnechea, en un país descontento de su clase política, critica el modelo y vende la socialdemocrata idea del "Estado de Bienestar". El problema es que el modelo económico, con sus errores y sus defectos ha funcionado. Ha generado crecimiento, bienestar y disminución de la pobreza y que merece cambios indudablemente, pero sin demagogia y con el criterio técnico que la generalidad y la verborrea de Barnechea no tuvo. Si el modelo ha tenido defectos, estos  han sido por la falta de una clase política capaz, por la falta de administración y de gerencia de  Estado; por la falta de una tecnocracia que maneje la cosa pública; por la corrupción y la demagogia o el interés personal o de grupo existentes, que es el que hace que el Estado sea tan ineficiente. Y en ese escenario del gran drama nacional, sin una reforma del Estado, Barnechea pretende, sin mayoría parlamentaria, sin las posibilidades económicas de años atrás, vender sin cuadros técnicos ni un partido detrás, una mayor presencia del Estado, para una supuesta "Nueva República" y un país desarrollado en cinco años. Para un país de igualdad, que es un ideal inalcanzable en la sociedad humana. 

En un partido que se dice de "centro", Barnechea plantea una propuesta acaramelada de belaundismo, que es ideologicamente de izquierda democrática, sin que ninguno de los sumos sacerdotes o "lideres" partidarios -entre los que se encuentra Mesías Guevara-  por cálculo político o incapacidad conceptual, diga algo o refute lo que en su "histórico" discurso político dicen defender. Barnechea con tal de llegar al poder, miente y engaña al ciudadano y allí esta su principal pasivo. Un Barnechea que tiene poco de Belaundismo y mucho de egolatrismo. Un Barnechea que pretende huevear al ciudadano, que lo subestima y que se pierde en sus demonios internos,  enredándose en pedir disculpas; en echarle la culpa a los poderes facticos, a la "guerra sucia" o deslealmente al partido que lo cobijo, es el principal culpable de no pasar a segunda vuelta. Porque el fue el candidato, el partido y la propuesta.

A pesar de que ACCIÓN POPULAR estaba dividido y en crisis y que el papel y la función del líder, es unir y construir institucionalidad, Barnechea le da la espalda a la crisis, ignora la necesaria unidad y deja el manejo de la campaña, en manos de sus mentores y financistas partidarios y de los Del Águila, que solo buscan que "Don Edmundito"  llegue al parlamento, solucione sus problemas económicos y gane su cuarto de hora de notoriedad. 

Sin una maquinaria partidaria por más pequeña que esta sea, todo esfuerzo colectivo fracasa y eso no lo entendió Barnechea porque no es hombre de partido. En ese contexto, es necesario decir que los jóvenes a quienes el discurso de Barnechea encandiló, no bastan. El aporte partidario tiene un contenido y un valor diferente. En esa dirección, no se puede dejar pasar referirse a la personalidad del candidato. Su arrogancia, su soberbia, su incapacidad de conectarse con el pueblo -y el rodearse de las geishas y de los conocidos oportunistas y pateros partidarios, a los que se sumo una lista al Congreso que no fue expresión de lo mejor del capital humano del partido- le paso factura. Todo eso concentra algunas de las razones por las que perdió Barnechea.

Lo que viene después es lo que cuenta. Si no se construye partido, si no se busca la institucionalidad y la  necesaria unidad partidaria. Si no se abre ACCIÓN POPULAR a gente con conocimiento, capacidad y articulación para la política, si se persiste en liderazgos desteñidos; en los parceleros del poder y en los cacicazgos que  quieren mantener el statu quo partidario, nada habrá cambiado. En un partido sin ideas, la necesidad de pesos y contrapesos, la importancia del debate ideológico y programático es imprescindible. Barnechea  no es Belaunde ni su propuesta es belaundista. Ha sido un buen candidato indudablemente. Pero ser heredero de Belaunde y gobernar con responsabilidad y sin improvisación, implica mucho más que ello. 

sábado, 2 de abril de 2016

N° 325 - YO NO VOTO POR ALFREDO BARNECHEA

EL "BELAUNDISMO DEL SIGLO XXI":





Creo que la democracia implica el respeto a las minorías.El derecho a discrepar en función de ideas y conceptos, el derecho a pensar diferente. Creo que la política no es la búsqueda de el poder por el poder. Que la política es un ejercicio y un esfuerzo constante por generar consensos; por satisfacer los grandes intereses nacionales. Creo también que no se puede hacer política sin respeto a las formas, a la ética, a la decencia y a los valores democráticos; en un país donde la política gracias a la mediocridad de su clase política, se ha desprestigiado y envilecido; se ha prostituido y mercantilizado. Porque antes que partidos políticos hay franquicias; ghetos políticos con sus patrones y sus parceleros. 

Para nadie -de los que militamos en ACCIÓN POPULAR- es un secreto que la grave crisis interna, la falta de calor popular, de propuestas y de institucionalidad del partido; encontró en Alfredo Barnechea García, el mascaron de proa que le devolviera el protagonismo perdido a un colectivo sin brújula y en trance de extinción. El gran problema es que la cosmética electoral, solo sirve para el engaño y para el embuste, para engatuzar a la gente; para llegar al poder en un país cansado de su clase política y de las viejas formas de hacer política,alentando los apetitos de poder en la interna partidaria. Pero no sirve ni para hacer un buen gobierno; ni para construir partido.

Y lo anterior porque Barnechea puede ser un hombre articulado, culto, inteligente, que destaca en medio de tanto limitado político en la escena nacional, pero su propuesta es gaseosa, inconsistente; no tiene un soporte institucional técnico -esto es un equipo detrás de él- y porque nace del "protagonismo mesiánico" de psicopatías que se creen predestinadas a satisfacer su vanidad personal, antes que buscar el beneficio de las grandes mayorías nacionales. 

Es interesante en el contexto anterior, analizar como Barnechea gracias a su verbo, a su articulación e inteligencia, explota su imagen de intelectual pero termina  actuando como un político tradicional. Como el más tradicional de los políticos; mintiendo, engañando, actuando con prepotencia con sus subordinados y desnudando una arrogancia y patanería, que forma parte de su personalidad y que indudablemente viene de infancia. El último incidente de Mercedes Araoz pretendió justificarlo como "un distracción"  el problema es que a la Sra. no la saludo ni a la entrada ni a la salida. Que allí lo termina traicionando su yo interior, su subconsciente. Porque en el fondo de su yo interior, ella -aunque eso no sea real- "le quito" la candidatura aprista a la Presidencia de la República, afectando su ego personal.  El no saludarla es entonces un acto inconsciente.

En esa dirección, resulta igualmente, más propio de un político que de un intelectual, que se presente un "equipo técnico" que en la realidad no existe y que esta forzosamente conformado  a última hora, para dar la imagen de que existe. Un "equipo técnico" conformado por algunas viejas glorias del partido, por unos amigos o conocidos del candidato o de "los señores" del partido.......... y por un montón de militantes, que son reconocidos más por su servilismo, su oportunismo e incondicionalidad; que por condiciones técnico-profesionales. A ellos se sumaron para la foto, algunos otros militantes que a pesar de tener alguna trayectoria no fueron convocados nunca, pero para los que es un jamón y un plus la placa fotográfica para el recuerdo. Mentir de esa manera descarada, pretender engañar a la gente, dar la imagen de lo que no se es; dice mucho de quien tiene un discurso que habla de "honestidad" , de ser la continuación ideológica y ética, de un político como Belaunde, que con todos sus defectos y errores, dio un ejemplo de decencia, de honestidad y de coherencia.

Si a lo anterior se suma el hecho que a Barnechea solo le importo la candidatura, la plataforma de la cual lanzarse a la Presidencia de la República y nunca se preocupo por unir a las facciones partidarias en conflicto, ni por la gente que llevaba como candidatos al Congrezoo. Queda claro que su propuesta de un "Estado de Bienestar" es electoralista y personalista. Es un canto de sirenas para llegar al poder, en un país sin mayor cultura política, sin mayor educación y que actúa emocionalmente. En lo sustantivo Barnechea hace una buena lectura de la realidad política del país; plantea un "Estado de Bienestar" por el que supuestamente va a hacer en cinco años lo que se puede hacer en veinte y echa lanzas contra el modelo económico y contra el fujimorismo.

Es necesario indicar que el "Estado de Bienestar" es un concepto que nace de las socialdemocracias europeas y que ha fracasado en el viejo continente. En un país como el Perú, sin institucionalidad y con un alto grado de corrupción, darle un mayor papel al Estado sin una reforma previa, resulta inviable. Por otro lado, resulta absurdo decir que se va a hacer en cinco años lo que se puede hacer en veinte, cuando el próximo parlamento va a ser un congreso fraccionado, cuando la economía va a tener restricciones y cuando no se va a contar con mayoría en el parlamento. Barnechea que jamas ha mostrado cifras, que jamás ha dicho como va a hacer la "nueva república" que ofrece, habla de que va a re negociar los contratos petroleros cuando eso es una posibilidad, pero no una realidad. Y es una posibilidad porque el gas que se vende a México fue a precios internacionales -que hoy están a la baja- y a través de una licitación internacional, resultando difícil que los mexicanos por darle gusto al "Presidente Barnechea" re negocien algo que los beneficia. En esa dirección habla Barnechea de subsidios, de bajar impuestos y de otras ofertas demagogicas, sin decir los mecanismos de materialización de las medidas y en un contexto en el que en economía no se puede arreglar una cosa sin que se desarregle otra. En suma, no se puede hablar de buscar un país "con mayor igualdad", si para llegar al poder miento, engaño, hueveo al elector y subestimo la inteligencia ajena. Si no respeto al ciudadano y al elector, si no lo considero mi igual, porque lo uso, porque lo único que me interesa es su voto para llegar al poder.

Una propuesta como la de Alfredo Barnechea, general y gaseosa, fundada en una mayor participación del Estado; en "un sueño" .......pero personal....y de ser Presidente de la República, no es serio ni puede pasar por el bien del país. Lo único que hace es ilusionar a los incautos y a los poco instruidos; alentar intereses personales y buscar  el poder por el poder. Oportunismos y mesianismos articulados y refinados, los hay de diverso pelaje. Este es uno de ellos. Después del que deslumbrara con Alan García en 1980, el de Barnechea resurge protagonico y capitaliza la falta de memoria colectiva, el desgaste de otros liderazgos mediáticos, la mediocridad de la clase política y la juventud de un electorado nobel y sin memoria histórica. Al final el gobierno de Barnechea sería una re edición de Alan I o un humalismo más culto y articulado, que terminaría alineado al sistema, después de ofrecer un cambio. Y lo anterior porque aunque diga que no, barnechea es un hombre del sistema, un lobbysta. Un hombre que forma parte de la élite que gobierna el país. 

Entre mi lealtad y compromiso critico con el partido y con el país, yo me la juego por mi país. Creo que estamos cansados de oportunismos, de aventurerismos políticos, de mesiánicos personajes que sin partido y sin cuadros creen que van a salvar la patria. Yo seguire siendo Belaundista y acciopopulista hasta el fin de mis días. Pero creo que el legado de Fernando Belaunde no es esto que hoy llaman "Belaundismo del Siglo XXI" . Un "belaundismo" de utilería, de gesto, pose y frase hecha y que no es más el partido de FBT. Y no lo es más, porque éste tiene el sello y la firma de Vitocho, de Diez Canseco  y de los que asociados con Barnechea son dueños del partido y buscan el poder por el poder. Yo no voto por Barnechea. Y creo que es necesario decir porque. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

N° 324 -GANO ALFREDO BARNECHEA

EL MILITANTE NO QUISO CAMBIAR  ACCIÓN POPULAR POR CAMBIA PERÚ:



Gano Alfredo Barnechea la candidatura presidencial y mi primera impresión es que a pesar del antiaprismo que se exacerbo  en la campaña, el militante, que puede agachar la cabeza o quedarse callado, pero que no es tonto; le dio el triunfo a Barnechea -en una elección en la que de lo que se trata es acarrear gente o que sufrague el militante identificado con el partido, el militante verdadero-  en comicios en los que se voto por el candidato de mejor imagen pública, el que les pareció el más articulado, el que maneja mejor conceptos, visiones de estado y políticas públicas. Adicionalmente a lo anterior, el militante termino sancionando la falta de coherencia de Guevara y el que subestimara la inteligencia ajena, al introducir de contrabando, la alianza con un partido sin registro, como "CAMBIA PERÚ", cuyos militantes terminaron infiltrados en los foros y en los pasillos de Paseo Colón, pechando a nuestra propia gente y metiéndose en temas internos en los que no tenían arte ni parte. 

Obtenida la candidatura, Barnechea termina siendo el líder mediático de ACCIÓN POPULAR y lo primero que tiene que hacer, si quiere escribir una historia que no sea solo parte de su biografía personal; es preocuparse de la crisis interna, no ignorarla, enfrentarla, tener la humildad de reconocer errores y apartar -por estrategia- de su campaña; a gente que no suma sino que resta, en ese obligado esfuerzo unificador; como son los Del Águila o Kesel.  En el contexto descrito, se tiene que buscar conciliar políticamente, con ese sector que apoyo a Mesías Guevara, más  que por su pasado aprista, por lo que representaban en su lista los Del Águila o Kesell; reestructurar o mejor dicho apuntalar las listas parlamentarias; sobre todo la de Lima, donde tenemos un "proyecto de bancada" sin brillo, llena de perfectos desconocidos, que antes que curriculum vitae o trayectoria personal, tienen grandes ambiciones y un oportunismo a flor de piel.

Por otro lado, las generalidades sobre visiones de estado o políticas públicas, que sirvieron para ganar la elección, que pueden encandilar a un auditorio poco informado y/o desacostumbrado a este tipo de lenguaje político, como el interno; tienen que dar paso a equipos técnicos de trabajo, que determinen la obra pública a desarrollar; que conviertan la vaguedad en la tarea específica. Barnechea no la tiene fácil, representa un partido tradicional, en crisis y sin presencia política en la escena nacional. A pesar de ser un viejo conocido de la clase política, con excelentes contactos periodísticos, es un desconocido para el electorado joven, que tiene que conquistar obligatoriamente, para salir del rubro de "otros". En esa dirección, en un país chicha, lleno de contrastes y folklorismos, la figura del académico, que quiere interpretar Barnechea -porque finalmente lo es- no tiene mucha pegada a la hora de buscar votos. Y el candidato de ACCIÓN POPULAR tiene entonces que comenzar a sacar cintura y a usar un poco de ají panca en su desarrollo político electoral.

En un país donde la político a perdido el romanticismo de las ideas y el idealismo de los valores y los principios; que un social demócrata con identificación hayista, sea el candidato de ACCIÓN POPULAR, no cuenta mucho fuera de los extramuros de Paseo Colón, donde la Sra. Susana Villaran termina candidateando con el nacionalismo; donde gente de izquierda termina enlistada con el fujimorismo y los políticos se traspasan o se venden como en los draff del fútbol. Si Alfredo Barnechea pasa la valla electoral habrá que agradecerle en su momento y veremos que nos depara juntos el futuro. Si no lo hace, estamos seguros que se ira por donde vino. Así es el fútbol. 

(*) Habra que esperar a ver si un Comité Electoral Nacional Incompleto, sin cumplir los requisitos de ley, se puede inscribir e inscribir la plancha presidencial y no nos quedamos vestidos y alborotados.




miércoles, 16 de diciembre de 2015

N° 323 - OPORTUNISMO, ELECTORALISMO Y CRISIS TERMINAL

LAS ELECCIONES DEL 20 DE DICIEMBRE:





Basta ver los foros partidarios, para confirmar la tendencia de los últimos tiempos. Para darse cuenta que ACCIÓN POPULAR es un partido fracturado, con divergencias irreconciliables entre los dos sectores en conflicto. El problema es que la controversia no es ideológica, ni programática. No es una confrontación por ideas,  es una pugna por el poder, por el mundano poder; que ha impedido que las partes involucradas puedan sentarse democrática y civilizadamente a conversar, limando asperezas, arreglando diferencias y llegando a consensos, en función de las cosas que los unen y no de las diferencias que los separa. 

Este grotesco arranchamiento del partido, que tiene como caldo de cultivo, una militancia sin mayor cultura política, alimentada por odios internos y  externos y taras históricas, que eran validas hace sesenta años, pero que no tienen fundamento en la hora presente -cuando la cultura política a superado el cavernicolismo de antaño- generan un escenario de mediocridad, donde lo que abunda es el insulto y la diatriba. Un escenario donde queda claro, que lo que menos importa es el partido ACCIÓN POPULAR y lo que él representa, aunque el discurso político diga lo contrario; porque de alguna manera en esta pelea intestina interna, se reedita políticamente esa machista frase de "eres mío o de nadie".  

En el contexto anterior, con un partido dividido, en crisis, sin calor popular, sin programa ni posicionamiento institucional; sin cuadros ni líderes de solera y socavado por  intereses personales, lo que va a primar es el electoralismo, el oportunismo y el proyecto personal que termine con el partido de Belaunde, en el histórico cementerio de la política.

Ni Barnechea, ni Guevara o ni Guevara ni Barnechea, van a lograr pasar la valla electoral. En principio, porque son candidatos de un partido que no representa electoralmente nada. Porque cualquiera de los dos seran candidatos, de un partido que sobrevive gracias a una bancada parlamentaria, que fue elegida en alianza con PERÚ POSIBLE, pero que hace rato no es más que una franquicia política, un membrete, los restos de lo que fue el partido de Belaunde. Adicionalmente a lo anterior, estamos frente a dos políticos acartonados, sin sabor ni cintura política, que no marcan la diferencia frente a candidatos más posicionados, con el añadido que no tienen ni la logística ni los recursos para venderse exitosamente como otros candidatos presidenciales mejor ubicados y con mayor imagen pública. 

Uno más articulado que otro, Barnechea y Guevara o Guevara y Barnechea, son políticos -que en un país folklórico, pintoresco y chicha- quieren apostar por imágenes academicistas de diverso cuño -una real y la otro fingida- que no llegan a impactar en el electorado, por factores que seria muy largo detallar y que no son el leiv motiv de este artículo.

Con un partido como el que padecemos quienes militamos en ACCIÓN POPULAR,  lo que menos importa -a las cúpulas encaramadas en el poder y que se relevan en los cargos- son los grandes intereses nacionales, el servicio a las mayorías más pobres del país, el futuro del Perú y de los peruanos, los valores y los principios de la democracia y el mantener el legado de Belaunde. Esa es lamentablemente, solo la retorica efectista con la que se envuelve la morisqueta  que se pretende comercializar, para vender humo, para traficar con un partido inexistente, para marketear ante el electorado la apariencia de lo que no se es. Para satisfacer intereses personales diversos, entre los que se encuentran los de una serie de militantes sin brillo ni capacidad; personajes, que han visto en esta falacia de "la candidatura propia", la posibilidad de que una postulación al Congrezoo, los arrope, los haga importantes, les de CV y un momento de fama en la vida.

En una campaña llena de agravios y carente de ideas. Se le espeta a Barnechea su condición de ex-aprista, su oportunismo por aparecer ahora y cuando busca la candidatura presidencial, como un "ferviente admirador" de Belaunde. Y aunque no les falta razón a sus adversarios, porque Barnechea se equivoco en la estrategia y subestimo   la inteligencia del militante y su antiaprismo. Porque su belaundismo es falso, forzado y fundado en su interés personal y en el de quienes lo promocionan como ariete para enfrentar a Guevara; otro gran problema de su postulación, es que detrás de él, están los Del Águila, Raul Diez Canseco, Vitocho y Kesell y Cía, culpables ante el militante de la crisis y enfrentados hoy con Mesías Guevara, el otro responsable de que el partido este en cuidados intensivos. El Congresista cajamarquino, tuvo el mérito de erigirse frente a los anteriormente nombrados, como un nuevo liderazgo, que con las virtudes que indudablemente tiene, lamentablemente no es un liderazgo institucional; porque simplemente ha buscado su propio interés, dividir para reinar; tomar el partido, controlarlo políticamente, sin medir sus limitaciones y carencias.Siendo simplemente el liderazgo de Mesías Guevara, el más cercano y presente, que los liderazgos que hoy enfrenta y que miraban al militante por debajo del hombro. Que lo subestimaban y lo maltrataban. 

Al final a su manera Guevara manipula, maneja, subestima utiliza y huevea también al militante. Pero a diferencia que lo que históricamente han representado Diez Canseco, Vitocho, los Del Águila y Kesell y Cía; él es visto de manera diferente.

Lo que no perciben los militantes que  apoyan a Guevara, es que éste es tan oportunista como Barnechea. Un oportunista de casa, con años y diversos cargos en el partido, maquillado con los eslogan partidarios, con las frases de cliche, consciente del manejo de las taras partidarias y los antiaprismos, que sirven para la manipulación  y el aggiornamiento político. Gestos, poses y frases efectistas que levantan palmas del respetable. 

Guevara que fue promotor de la "candidatura propia", que afirmo en medio de su verbo  mal hablado, que ya ha entregado el partido a los jóvenes, que la mujer es importante para él en la política; termina con una plancha sin los jóvenes y sin las mujeres por las que dice apostar. Haciendo una alianza encubierta con un aventurero político, que esta tras la fachada de un partido que es propio -CAMBIA PERÚ-  que no representa más que a los cuatro gatos que lo conforman.  Con perseverancia y pensando en el largo plazo, lo que busca Mesías es hacerse conocido, algo que no ha logrado a pesar de ser congresista. No importa que el partido pierda la inscripción. Guevara con la paciencia oriental con la que mueve sus pasos, piensa en un futuro sin ACCIÓN POPULAR, como candidato al gobierno regional de Cajamarca, de la mano con Carlos Jaico, Primer Vice Presidente en su fórmula y dueño de CAMBIA PERÚ -con quien si parece dispuesto a compartir el partido- y la posibilidad de re-iscribirlo si se pierde la inscripción al no pasar la valla.

En este escenario, es una pena que Jano Montoya, haya pensado que las lides políticas entregan premios fair play a los que no ponen la pierna fuerte, ni van a las pelotas divididas; o que las elecciones  la ganan los formalitos, los descafeinados, los que voltean la cara frente a los problemas. Montoya perdió más que una elección. Perdió la posibilidad de ser el tercero en discordia, el violetero, el out sider en la elección interna, el candidato que pudo conseguir la unidad partidaria. El líder de la unidad y de la institucionalidad. Teniendo la oportunidad frente a él la desperdicia por tibio y por timorato. Jano Montoya es  sin lugar a dudas, un caballero, un profesional exitoso, que a sus palmares podrá añadir que fue pre candidato a la Presidencia de la República, pero nada más. Con relación a la Dra. Mejía; la gente esbozo una sonrisa cuando conoció a sus Vice Presidentes. Una sonrisa que vale más que las mil palabras que se puedan anudar sobre su candidatura.

Al final, hay que ver cuan "limpias y transparentes" terminan siendo estas elecciones donde el Comité Electoral Nacional de los "ancianos ilustres" no esta inscrito en el JNE y viene siendo manipulado por operadores de Kesell y Cía y evacuando resoluciones cuestionables que prueban que la tortuga se les esta escapando.

Mientras que los guevaristas anti RDC se indignan por la supuesta apristización del partido; no se dan cuenta o no quieren pronunciarse deliberadamente, de que estamos viviendo una penetración -propiciada por el mismo presidente del partido- de la gente de CAMBIA PERÚ. Militantes  que se toman el atrevimiento de pechar e insultar en los foros partidarios a los acciopopulistas, sin que nadie les diga nada. Y lo anterior, porque este es un partido de pechos fríos donde lo que importa es el interés personal y no el partido. Y lo que se cacareaba antes; de que los foros y los problemas del partido son para gente del partido, hoy no cuentan, se ignoran, son letra muerta. Guevara ha convertido al partido en un vientre de alquiler para satisfacer su propio interés. Últimamente es una especie de Toledo Cajamarquino, habla una cosa y hace otra, juega caricarturescamente con las palabras y genera frases para la sonrisa mientras la realidad lo desmiente.

En el 2015 eso de "El Perú como Doctrina"  y todo lo que implica el legado de Fernando Belaunde, es una simple frase de utilería. La lucha intestina por el poder es a muerte y no importa que el partido pierda su registro. El oportunismo, el electoralismo y la crisis terminal están por todos lados. Los suicidios colectivos se dan también en la política.


sábado, 5 de diciembre de 2015

N° 322 - ¿CONQUISTA, RECONQUISTA O LUCHA POR EL PODER?

LO QUE NECESITAN LOS PERUANOS ES PARTIDOS DE A VERDAD:


Las declaraciones de Mesías Guevara, en torno a que Víctor Andres García Belaunde no debió postular a la reelección; más allá de ser desafortunadas; una deslealtad con el colega parlamentario -que grafica la falta de coherencia entre los dichos y los hechos de los líderes de ACCIÓN POPULAR- que muestra de manera descarnada la grave crisis institucional del partido  y la fractura y la división existente. En una crisis que parece ser terminal, como lo saben muy bien en la interna los principales capitostes  partidarios, que han sido incapaces de lograr una re-ingeniería institucional. Que no han tenido la capacidad ni la visión de hacer que el partido de Belaunde nazca  de nuevo o se adapte a los nuevos tiempos. En esa dirección esa declaración de  Guevara no es real. La labor parlamentaria necesita gente de experiencia, gente capaz. Vitocho es uno de los iconos de esta venida a menos clase política, pero es un hombre de trayectoria y de experiencia parlamentaria que se hace necesario frente a tanta ave de paso, frente a tanto improvisado en el parlamento nacional.

El gran problema no es la reelección, el gran problema es que sin partidos, sin institucionalidad, los congresistas no son fiscalizados por estos, marcan como en el caso de ACCIÓN POPULAR su propia agenda y hacen lo que les da  la gana. No responden a los intereses nacionales, sino al cubileteo político, a sus propios intereses o a intereses de diverso tipo y eso hace que su figura, discutida y criticada, sea finalmente  protagónica frente a las caricaturas de partidos que representan. 

En la coyuntura de la crisis partidaria anteriormente descrita, el gran problema es también, que a diferencia de la división, de la pugna, de la guerra interna de la época del segundo gobierno de Belaunde, entre Javier Alva y Manuel Ulloa, entre 1980 y 1985 o la de los tiempos de Seoane, en 1967 -que dio lugar a la formación de ACCIÓN POPULAR SOCIALISTA- esta no es una  puja ideológica, una confrontación por visiones de estado o por ideas; es simple y llanamente una lucha por el mondo, lirondo y mundano poder, por el control del partido para satisfacer intereses personales o de grupo y no por construir un partido moderno al servicio del país y de las grandes mayorías nacionales.

Es sabido que por un lado, Mesías Guevara encabeza un sector bajo las banderas de un "provincianismo" que tiene mucho de criollada y poco de provinciano, porque el membrete únicamente se circunscribe a la habilidad y al trabajo político   de Guevara para visitar las bases del interior del país, repartir poder y conseguir la incondicionalidad que le permita mantener el poder. Si esta fuera una facción verdaderamente provinciana, se tendría en principio en el Comité Ejecutivo Nacional, líderes o dirigentes provincianos, en los principales cargos partidarios. Y lo único que hay es la  manchita limeña que rodea al congresista cajamarquino, comenzando por el grisáceo Rafael Vásquez.

Si Guevara impulsara una corriente provinciana al interior de ACCIÓN POPULAR, se hubiera preocupado por capacitar a los dirigentes provincianos, por llevar esas cátedras Belaunde -con intelectuales de solera- al interior del país. Por hacer que esa Comisión Nacional de Plan de Gobierno, que dice que tiene "nueve años trabajando"; se preocupe por los problemas del Perú profundo y vaya nutriendo a los lideres provincianos del partido en esas banderas imaginarias que representen diversas reivindicaciones regionales, propuestas y proyectos que nos reconcilien con el pueblo. Nada de eso ha sucedido. Y lo anterior porque si ACCIÓN POPULAR se hubiera convertido realmente en un partido programático y crítico; en un verdadero partido de oposición; el Sr. Guevara no tendría ni COMISIÓN ANCASH, ni la cobertura que tiene en la Agencia ANDINA, en RADIO NACIONAL o en CANAL 7.

El congresista cajamarquino, que tiene una confusión ideológica muy grande, porque no sabe si es heredero de Ernesto "Che" Guevara o "imagen y semejanza" de Fernando Belaunde, por el que supuestamente recorre el país; no lleva en su plancha presidencial a ningún líder provinciano, ni partidario ni independiente. A pesar de expresar que "vamos con candidato propio"; ha hecho una alianza encubierta con un partidito, de esos que forman adinerados aventureros políticos, que le dan a estos su santo y seña. Una especie de ALIANZA PARA EL PROGRESO pequeña, que antes que un partido político, representa la vanidad, los deseos y las ilusiones de su mentor y su mecenas.

Con dos gestiones como Secretario General Nacional y una como Presidente del ACCIÓN POPULAR, queda claro que Mesías Guevara Amasifuen, es sin lugar a dudas un proyecto personal, que reproduce el caciquismo, al mejor estilo de Don Javier Alva Orlandini, el líder cajamarquino, que lo antecedió en la Presidencia del partido. 

Don Javier Alva es uno de los fundadores, de los principales referentes partidarios, que a diferencia de Guevara, se preocupo cuando estuvo vigente y hasta que los años no le pesaran, en construir partido. Un personaje que tuvo el talento político, el tino y el criterio de rodearse -ademas de mediocres e incondicionales- de gente capaz, de personas que sabían de lo que hablaban; que conocían de lo que era ser político y hacer política. En esa dirección, en la defensa de Guevara o dentro del capital humano que representa la "incondicionalidad"  que lo blinda, se puede ver una de las grandes diferencias con la política de antaño. Una serie de individuos que sin capacidad, sin conocimiento, sin el menor criterio de lo que es la política y sus principales conceptos, abre la boca o aprieta las teclas con aires de autoridad intelectual y que no quiere que a su líder o a su partido, lo toquen ni con el pétalo de una rosa, en la creencia que Guevara va a ser el nuevo Presidente del Perú y que las miserias de la política partidaria se deben esconder debajo de la alfombra.

Del otro lado, representando el  sector en la pugna por el poder y el control partidario con Mesías Guevara; esta Alfredo  Barnechea, un periodista, escritor e intelectual que reaparece en la escena política, de la mano de un partido sin respaldo popular, sin lideres atractivos y sin cuadros,  que antes que representar el legado de Belaunde, es la expresión -ademas del bolo que le significa ser candidato a la presidencia en los medios en los que se mueve- de los intereses de Raul Diez Canseco, de Víctor Andres García Belaunde y de los operarios políticos de éstos, como son los Del Águila y Kesell y Cía, que sin ser "líderes" son "accionistas minoritarios" en ésta empresa por la puja por el poder y el control partidario.

Nadie puede negar las calidades personales de Alfredo Barnechea. El problema es el mesianismo del líder que nos acerca al poder y el que sea el espolón de proa de sus propios intereses y el de los que lo promueven en la interna. El problema es que en un partido con militantes de escaso conocimiento, sin cultura política, desacostumbrados al debate de ideas, al tratamiento de políticas públicas. Porque los lideres de la casa, no forman, ni debaten ni realizan diálogos sobre los grandes temas nacionales -pues su preocupación es la intriga política, el copamiento del poder, la grosera utilización del militante- el discurso político de Barnechea; que es generalon, que es simplemente el que se maneja en los círculos político-académicos; es visto en Paseo Colón, como Maná caído del cielo. Y Barnechea termina siendo así una re-edición más elaborada y consistente del tristemente recordado Gonzalo Alegría, a punto tal que militantes que ignoran lo que se puede hacer hoy en día con una computadora, le imputan a los spots de escritor, no solo la autoría de una gran agencia publicitaria sino toda una parafernalia a su alrededor, que en los hechos no tiene, más allá de Edmundito Del Águila y sus aguiluchos, mayores asesores, pues  de existir serian visibles por imagen política y publicitaria. 

Si Barnechea tuviera el apoyo tecnocrático y económico que dicen que tiene, antes de gastar en spots para ganar la elección en un partido de "cuatro gatos" -o de las entrevistas que el propio Barnechea puede conseguir- veríamos un impresionante despliegue económico para asegurar el triunfo  en la interna, frente al pre-candidato que es Presidente del partido y controla la maquinaria partidaria. Adicionalmente a lo anterior, veríamos otro tipo de manejo en los extramuros de Paseo Colón, para que el militante que cree que el mundo político termina y comienza en ACCIÓN POPULAR, "se desmaye" ante la exposición pública y la fuerza electoral de un Barnechea, que si fuera el candidatazo que irrumpe en la escena nacional,  hubiera sido invitado al CADE y estaría por lo menos en un 7% de intención de voto.

Nosotros creemos que ni Barnechea ni Guevara, con un partido en crisis, fraccionado; sin listas parlamentarias atractivas al elector, van a lograr lo que un Valentín Paniagua logró a pesar de ser un político reconocido y de buena y reciente gestión presidencial. Con la fractura existente, la precaria institucionalidad que nos agobia y un Comité Electoral Nacional que ni siquiera esta inscrito y que es manejado por un operador político -que hoy esta en las filas de los soportes de Barnechea, como ayer respondió a Guevara desde su pomposo cargo de "Defensor del Afiliado"- nadie puede asegurar siquiera que la candidatura presidencial sea inscrita, porque el comité electoral no esta constituido de acuerdo a ley. 

Nosotros creemos que la cosa no pasa por la ilusión, ni por el electoralismo barato, ni por frases demagógicas o de cliche, como "La conquista del Perú por los peruanos"  de Guevara o "Por la reconquista del Perú por los peruanos" de  Barnechea. Es absurdo, ilusorio y poco realista, pensar en los peruanos cuando primero tenemos...estamos obligados a pensar en nosotros mismos, en el partido ACCIÓN POPULAR. En nacer de nuevo, en construir un partido moderno; en darle al legado histórico e institucional de Belaunde un liderazgo reconocido y programático; sabor, olor y calor popular.